Transistor y la magia de Supergiant Games

Transistor y la magia de Supergiant Games

Antes que nada, esto no creo que cuente como una review, me niego a escribir una porque, personalmente, me aburren… y el mundo está lleno de ellas.

Antes de hablar de Transistor, voy a hablar de Bastion (2011), el primer hijo de Supergiant Games. 

No me acuerdo si me lo recomendó alguien o lo encontré buscando juegos, pero de una forma u otra, fue amor a primera vista. Mi encuentro con Bastion fue como conocer a una persona que te gusta un poquito y, a medida que la vas conociendo mejor, te va gustando muchísimo más.

El arte fue lo primero que me enamoró. Está de más decir que es hermoso y que Jen Zee es una directora de arte de oro. Desde el principio del juego hasta el final, me daban ganas de sacar screenshots y hacer cuadritos para mi casa.

Lo segundo que me encantó, y fue lo que me hizo enganchar, fue el narrador que te contaba la historia a medida que ibas jugando. No es un detalle menor esto eh, de hecho, creo que es un recurso bastante poderoso que hizo que me jugara horas y horas sin poder soltarlo. Agiliza el juego, lo hace muchísimo más dinámico y, algo para mi super importante, te da la posibilidad de concentrarte tanto en la historia como en el juego.

Como que cada vez que apretaba play y agarraba el joystick, podía realmente sumergirme en el juego y olvidarme de todo hasta que sonaba el timbre o el celular, “wow, tanto tiempo pasó?”, terminaba pensando.

Para mi, cuando un juego logra eso, es mágico, casi perfecto.

También me pareció que tenía la duración perfecta, no me resultó ni muy corto ni muy largo, simplemente era justo. Cuando lo terminé me sentí tan satisfecha como te sentís después de comer algo de lo que estabas muy antojado, no sentí que faltó ni que sobró.

Me gustó la simpleza del juego, porque no soy muy fan de esos juegos que tienen 29837498273948 millones de *cositas*.

Ni hablar del personaje principal, Kid, que ya para el final del juego tenía ganas de que saliera de la computadora y me acompañara a luchar contra el mal en Buenos Aires (?).

En fin, para mi Bastion fue una experiencia hermosa.

Curiosamente, después de terminar el juego, descubrí el soundtrack, que me pareció glorioso y lo escuché muchísimas veces. Quizás lo mejor fue que me hacía revivir cada parte del juego, era como escucharlo y reproducir la experiencia una y otra vez en mi cabeza, como si tuviese un proyector proyectando el juego.

Ahhh, suspiro de lo hermoso que es.

Y así, un día me enteré de Transistor… y estallé de la alegría.

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Otra vez, sorprendió el arte. Era igual, pero distinto. Quizás por tener un personaje femenino como protagonista, lo ví hasta más delicado.

Amor, amor, amor.

Esta vez, descubrí parte del Soundtrack antes que el juego en sí. Pasé miles de horas escuchando “we all become” en youtube, y nuevamente me sucedió lo mismo, música increíble como Bastión, pero más delicada. No sé si es porque ya estaba emocionada desde el día cero en el que conocí a Red, pero ya sabía que el juego iba a ser tremendo.

Después empecé a ver más screens del juego y mi emoción aumentaba cada vez más, incluso cuando había gente que decía “es igual al Bastión”.

Hace un par de días se abrió el pre-order y me resistí muchísimo… Salió el 20 de mayo a las 14 hs y ese mismo día, a las 6.30 a.m, después que salí de la ducha, dije “no puedo seguir más así” y lo compré con el soundtrack incluido (Darren Korb es un fucking genio).

Ahora tenía que esperar hasta las 19/20 hs para poder jugar. Peeero, no me puse resistir y le pedí la notebook a Nando para ver si podía bajarlo y jugar un ratito en la oficina. UN RATITO AL MENOS, no aguantaba más. Desafortunadamente, llegaron las 18.30 y todavía quedaban un par de megas para descargar. Preferí salir corriendo a casa, aunque estuviese lloviendo un montón porque tenía que jugarlo ya ya ya.“

Llegué empapada a casa, pero antes de hacer nada, abrí steam y lo puse a bajar. Dos horas creo que iba a tardar y dije “ok, hago TODO lo que tengo que hacer en esas dos horas y lo que falte, no me importa. Transistor viene primero”.

Y así fue, para cuando terminó de bajarse, yo ya estaba en la cama, con mi gato al lado, el joystick en mano y la lluvia de fondo.

PLAY.

Y acá voy a usar un par de emojis para que expresar absolutamente todo lo que sentí cuando se inició el juego:

◦°˚(*❛‿❛)/˚°◦

ლ(o◡oლ)

\(^O^)/

♪┏(・o・)┛♪┗ ( ・o・) ┓♪

ヽ`、ヽ`ヽ(* ̄o ̄*)♩♫♪ヽ`、ヽ`

HOLY FUCK. 

No habían pasado 10 minutos que ya estaba over the moon por este juego.

Empieza con todo.

Otra vez el narrador te caza de los pelos y te dice, VENI A JUGAR AHORA YA, CONCENTRATE. SI SEÑOR, contesté, como si estuviese totalmente hipnotizada.

Amor, amor, amor. Otra vez.

Me lo fueron mostrando en cuotas y cuando llegué a jugarlo, todos mis pensamientos se confirmaron:

– No es igual que Bastion, tiene otra magia, otro poder, otra historia, otro personaje, otro todo.

– Es tan delicado y fuerte (a la vez) como imaginaba.

Red, como personaje principal, tiene una fuerza increíble. A diferencia de Kid, no quiero que salga de la compu, me dan ganas de ser ella.

Jugarlo una hora solamente me dió la pauta de que va a ser otra experiencia encantadora como Bastión… un poquitito más complicada, me parece, pero para nada frustrante. Y eso que me pareció que tenía más *cositas* que Bastión, pero a medida que iba descubriendo esto, pensaba “woooow”.

Transistor me pareció, hasta el momento, una obra de arte en donde cada parte encaja bien: los controles, los personajes, el arte, el soundtrack. Es un mundito que parece tener miles de puertas para explorar, que te empuja, de a poquito, a hacerlo…

Claramente va a ser lo único que juegue por infinitas horas hasta que lo termine, porque mi experiencia dice que Supergiant  no decepciona <3.

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