La migraña hemiplejica

Tengo que confesarlo: ahora que ya pasó todo y estoy bien, me “”“alegro”“”, entre muchas muchas muchas comillas, de lo que pasó (y, repito, de que estoy bien). ¿Por qué? Bueno, porque no solo experimenté un montón de cosas nuevas (y malas, lamentablemente) sino que cambió mucho mi visión sobre muchas cosas. De hecho, me siento… formateada (?).

Qué gracioso que por atarte las zapatillas termines internada, ¿no?

La historia empieza así:

El domingo cené en lo de mi mamá y cuando me estaba preparando para irme a mi casa, me agaché para atarme las zapatillas y al levantarme, el mundo me daba vueltas. Estaba mareada como si me hubiesen metido a cabeza dentro de un lavarropas por 6 horas. Me acosté. Intenté levantarme, seguía igual. Me acosté de nuevo y empecé a sentir un dolor terrible en la cabeza. Y cuando digo terrible no exagero, digo terrible como si un montón de enanos poseídos estuviesen pasados de droga y saltando en mi cabeza (?). No, de verdad, no puedo describir el dolor que empecé a sentir.

Me levan a la guardia y cuando me estoy bajando del auto… che má, la pierna se me durmió.

Ok.

Me ingresan en la guardia. Dos horas de espera.

Celeste, por qué movés a boca así?

Es que tengo la mitad como… no sé, si Claudio (mi dentista) me hubiese anestesiado.

OK.

Mi mamá fue a hablar con el flaco de la mesa de admisiones y le contó la situación.

Que pase por ahí señora, ahora le toman la presión y la atienden.

Má… el brazo se me está acalambrando.

Y me puse a llorar mientras esperaba al médico.

Me hacen pasar al consultorio y entra Marcelo, el médico de guarda (quien, más adelante, sería el amor de mi vida).

Qué te pasó Soledad? (Odio que me llamen por mi primer nombre, ahí ya lo saben. No lo hagan)

Le contamos la historia entre mi hermana, mi mamá y yo.

Ok, te voy a hacer algunas pruebas.

Y me hizo algunas pruebas, como cerrar los ojos y poner los brazos como si estuviese manteniendo una bandeja invisible.
Lo hago y pierdo el equilibrio, así que me voy para adelante y  digo WOW. Y Marcelo me dice, epa, qué pasó? Te quedaste dormida?

Si, no sé. Respondo.

Más tarde me entero que el brazo derecho se me caía, no quedaba “flotando” como el izquierdo.

Recuerdo que Marcelo salió del consultorio y dijo algo como “tengo una chica con un ataque cerebral”. Y su compañera, entre asustada y emocionada, gritó ME ESTÁS JODIENDO?!

Me ponen una vía (?), me sacan sangre y me llevan a hacerme una tomografía.

Me hacieron la tomografía y me ubicaron en unos sillones en la sala de observación. Mientras esperábamos los resultados de los estudios, me pasaron unos remedios por la vía, y nos pusimos a hablar de pavadas, entre ellas, de que Marcelo era lindísimo… a lo que yo respondí con un ay noo chicas, es feo. (y esta conversación es muy relevante para la historia. Posta).

Después de una hora, Marcelo se sentó al lado mío y me explicó que salió todo bien, que la tomografía está limpia y los análisis también.

Además me dijo que la tomografía no descarta *todos* los tipos de sangrado (!), por lo que él no se queda tranquilo y explica que habría que hacer una PUNCIÓN LUMBAR (keeeeee) para descartar sangrados de cualquier tipo.
Mi mamá se horroriza y yo no entiendo nada pero no quiero que me hagan nada raro, me quiero ir a casa. Ya pasó el chiste.

Él siguió hablando y explicó que me va a hacer otras pruebas neurológicas, si salen bien, me voy a casa. Agarró una lapicera y me dijo tocándome los cachetes, cerrá los ojos ¿sentís la misma intensidad que de un lado y del otro?

No. De este lado siento menos (el derecho).

… y el brazo lo tengo raro, como cuando hacés mucho ejercicio y tenés que elongar.

Ah ok, entonces te vamos a hacer la punción. No te puedo dar el alta.

Bueno. Respondí.

Y la genia de mi mamá…

PARÁ, LE VAS A HACER LA PUNCIÓN DE VERDAD?! JAJA. 

Mi hermana se ríe y todos respondemos… y si.

HOLY FUCK. ME VAN A METER UNA AGUJA EN LA COLUMNA. 

Me metieron en un consultorio. Mamá y hermana tuvieron que esperar afuera.

Me hice una bolita, mientras evitaba no cagarme encima de miedo, porque además de todo, escuchaba al enfermero y a Marcelo hablar de agujas, que obvio que yo me imaginaba mega grandes, con muchos ojos, tentáculos y seres horribles esperando a meterse en mi organismo para destruirme por dentro.

Te voy a pinchar ¿si? Va la anestesia. 

Ok. Respondo con voz de galletita de agua bañada en té verde.

Ahh, no fue tan terrible el pinchazo, seguro esto es una pavada. Pensé.

JAA que equivocada que estaba.

El enfermero me preguntó cómo estaba y le dije que estaba bien.

Bueno, ahí va otro pinchazo ¿si? 

Y experimenté una de las peores sensaciones de mi vida hasta el momento. La mejor descripción que encontré fue: es como tener un tentáculo de un aguaviva nadando por tus vértebras. 

Pegué un gritito y me preguntaron si estaba bien, si quería que parara. Dije que no, porque me cabe el sado y porque quería que todo se termine rápido. Siguió intentando llegar hasta la médula y como pegué otro gritito, paró.

Me volvió a poner anestesia. Intentó nuevamente y creo que acá fue cuando ya me fui a cualquier lugar. Les dije a ambos médicos que la presión me había bajado mucho. Estaba congelada, transpirando hielo y casi invisible de lo blanca que estaba.

Y siguieron.

Marcelo intentó sacar líquido de la médula … CINCO VECES.

Yo estaba drogadísima del dolor, mientras el enfermero me sostenía la cabeza y las rodillas para ayudarme a hacerme más bolita todavía.

Cuando… SE CORTA LA LUZ. Que volvió de toque porque *no se qué tienen*.

Entendía tan poco de nada, que pregunté QUE PASÓ?! Como si hubiese estallado una bomba en el hospital. Nada, se cortó la luz, me dijo el enfermero.

Esta parte es deliciosa. Le pregunté al enfermero: AHH, SI? Y … y… seee cortó muuuucho la luuuz en diciembreeeeeee? Por el pro ble ma de la eeenergíaaa (hablaba así, posta).

Me dijo que no, me preguntó de dónde era, le contesté y no hablé más (?).

En eso, Marcelo llamó a su compañera, le dijo estoy muy muy muy frustrado (acá me enamoré mil) y la dejó intentar a ella… TRES VECES MÁS. No amor, esta vez no va a poder ser, dijo la compañera de Marcelo mientras me sacaba la aguja.

Marcelo le explicó a mi mamá que no me pudieron hacer la punción porque tengo las vértebras muy chiquititas y juntas, pero que igual me harán una resonancia para descartar no sé que otra cosa más.

Eran ya como las 3 de la mañana y la resonancia, a raíz del corte de luz, me la harían… A LAS 8 DE LA MAÑANA. ¡YAY!

Pasé la noche en una camilla divinamente incómoda porque no había camas, por suerte muchos del staff venían a preguntarme cómo estaba y si necesitaba algo, fueron re amables y eso me hizo sentir.. no sé, contenida.

Jamás pasé la noche en un hospital, pero es algo horrible. Lo único lindo es ver como los médicos van corriendo de acá para allá, hablando de que ayer fueron al cine y de que el paciente x tiene asma. A todos los de ese turno se les notaba que amaban lo que hacían y se preocupaban por los pacientes. Es muy lindo de ver, posta.

FIN DEL DÍA 1

El lunes a la mañana, vino Marcelo a preguntarme cómo estaba mientras me hizo un mimo (?) en la pantorrilla, lo que me pareció de lo más cute del universo, pero todavía no llegamos a la parte dónde me enamoro UN MONTÓN.

Le conté cómo pasé la noche y nos contó que la resonancia la había pedido para las 8 y que él no iba a poder ver los resultados, pero que iba a contarle todo a los médicos que venían en el turno siguiente.

NOOOMarcelo no te vayas :( :( :(, pensaba mientras lo veía hablar con mi mamá.

Y así llegaron los médicos nuevos, Florencia y Pablo, dos médicos horribles. Bah, en realidad Florencia era la bitch. Ella era del tipo de mina que por querer hacerse la profesional se hace la fría y te mira “seria” y mal. La odié.

Ahora todo es más aburrido porque les explico todo, me hacen exámenes, me explican cosas ellos y me avisan que tengo que esperar la resonancia, que va a llegar infinitas horas más tarde.

Florencia me dijo que quiere que me siente, así que me llevó a los sillones de la sala de observación y me tocó esperar ahí la resonancia.

09 AM: Sin novedades de la resonancia. Tengo hambre. Estoy cansada. Mi mamá empieza a enfurecerse porque nadie tiene una respuesta. Marcelo se está por ir.

09.15 AM: Mi mamá le pregunta a Marcelo qué onda. Marcelo responde que ya pidió la resonancia, que tengo prioridad. Marcelo agarra su mochila. Marcelo, antes de salir por la puerta e irse para siempre de mi vida, dice: chau, que te mejores y ojalá que no tengas nada. Y ME TIRA BESITOS CON LA MANO. En ese momento yo quería sacarme la vía, subirme a cococho (era mega alto) y fugarme con él. Pero no, lo miré con cara de espantapájaros enamorado y le dije, gracias :).

09.16 AM: Perdí al amor y al médico de mi vida.

10.30 AM: La presión se me fue a la mierda. Pablo me lleva a otra habitación, me acuesta y me deja ahí.

12 PM: Mi mamá empieza a los gritos por qué no me hacen la resonancia. Yo no puedo comer nada porque la resonancia es con contraste. Tengo hambre, hace más de 12 horas que no como. Me empiezan a dar palpitaciones. Un médico le dice a mi mamá que se calme porque me transmite el estrés a mi. El médico me revisa. Está todo bien.

01 PM: Me vienen a buscar para hacerme la resonancia. NO ERA CON CONTRASTE. Me voy a comer el resonador y a todo el equipo médico, me chupa un huevo todo.

02 PM: La resonancia salió bien. Me dan el alta, los certificados médicos para el trabajo, las indicaciones y una receta para un remedio. Me pongo a llorar. Me voy a casa.

03 PM: Almorcé. Me voy a dormir.

Por esas putas casualidades, ese mismo lunes, tenía turno con mi médico clínico a las 07.30 pm. Así que fuimos con mi hermana y mi mamá, a contarle todo.

Le contamos todo a Jorge (el médico) y nos cuenta que lo que tuve, para él, era una migraña hemiplejica (o complicada). Según lo que entendí, es que cuando tenés una migraña, los vasos de cerebro se abren y se cierran. Cuando se complica es porque los vasos se cierran y tardan en abrirse, entonces no llega sangre al cerebro, duele y algunas partes del cuerpo se debilitan.

Así que me mandó a hacerme dos resonancias más y una consulta con un neurólogo de guardia. Hacia el final de la consulta nos dijo que quizás me quede internada otra vez, lo cual no me gustó nada, y me preguntó si alguna vez tuve ataques de pánico, porque es muy común en las mujeres, cuando no encuentran nada físico, que se lo atribuyan a un ataque de histeria, por eso era importante que diga que en el primer exámen neurológico se me caía el brazo derecho…

Mi lado (cuasi) feminista, casi saltaba a cuestionar toda esa explicación, porque me pareció una barbaridad (?), pero estaba demasiado cansada.

Otra vez a esperar infinitas horas en las guardia. Finalmente me atendió una médica , pidió la consulta con el neurólogo, me dieron la orden para hacer la resonancia y me dijo “no podés comer porque la resonancia es con contraste”. DE NUEVO?! Posta? Uf.

Y esperé hasta las 12.30 a la resonancia. Cuando le dije al médico que es con contraste, me dijo:

Mmm, bueno, primero, la médica no es técnica. Segundo, hay una resonancia de cuello que se hace con contraste, pero de cerebro….mmmm….ninguna.

QUE?! OTRA VEZ?! Señores médicos clínicos, por favor, no intenten matar a sus pacientes de hambre, consulten con los fucking técnicos si la resonancia es con contraste o no por el amor de Yoda.

En fin, me quedé dormida adentro del resonador, por lo que tuvieron que repetir la última resonancia (me hicieron dos). Fue gracioso porque al técnico le costó despertarme.

Ya eran las 2 de la mañana, no podía más de todo, pero faltaba poco.

Llegó el neurólogo (que estaba bueno, pero no como Marcelo). Le expliqué todo, de a A hasta la Z, con lujo de detalle, porque además me hizo preguntas tan precisas que me obligaba a escurrir mi memoria hasta el último recuerdo.

Finamente se confirmó la migraña complicada (o hemiplejica). Me dió las indicaciones a seguir, una medicación preventiva, unos análisis de sangre, qué tengo que hacer si me pasa de nuevo, etc.
A las 3 am llegamos a casa y así terminó la aventura (?).

TL;DR para la vagancia (?):

– Me maree, me dolió la cabeza, se me durmieron la pierna, la boca y el brazo del lado derecho.

– Me internaron. Me hicieron estudios, entre ellos una punción lumbar.

– Me dieron el alta.

– Vi a mi médico clínico. Me mandó a hacer más estudios.

– Vi a un neurólogo. Lo estudios salieron bien. Tuve una migraña complicada.

– Estoy bien y medicada.

CONCLUSIONES

Todo esto me hizo replantearme varios aspectos de mi vida y pensar en muchas cosas, algunas más ridículas que otras, por ejemplo, recuerdo que cuando estaba en el hospital, pensé en toda a gente que vivía en el mundo y se me ocurrió un proyecto para conocer a todas. Básicamente es imposible de realizar, pero consistía en viajar por el mundo dándole la mano a cualquier persona que se me cruzara.

Hablando en serio:

– No quiero nunca jamás hacerme problema por pavadas.

– Me voy a preocupar por las cosas cuando realmente haya que preocuparse, no 6000 años antes.

– No hay espacio para las dudas. Basta de pensar tanto, es sí o no, y espero que generalmente siempre sea sí.

– Quiero hacer de todo… pero siempre cuidando esos espacios que necesito para estar sola en mi casa jugando jueguitos 😛

– Estoy rodeada de gente increíble. Mención especial para Eliana (a.k.a la mejor neuróloga de la galaxia) que me explicó todo y me iba guiando entre todo lo que decían los médicos.

– Hay que vivir feliz todo el tiempo que se pueda, porque para los bajones hay tiempo de sobra y caen solos… no hace fata generarlos :)

– Hay que quererse mucho y querer mucho.

– JAMÁS NUNCA JAMÁS, hay que perder el sentido del humor, te salva y es una excelente compañía. (El mio por suerte, es tipo rexona, no abandona, hagan que el de ustedes sea igual).

– Me quiero casar con un médico. O no me quiero casar.

No se me ocurre nada más para escribir, pero seguro hay millones de cosas más. Todavía me cuesta reincorporarme al mundo y a la vida porque esto me descolocó un poco…

Si, es cierto, no son grandes conclusiones, pero la verdad es que nunca viene mal recordarlas y creo que estas cosas ayudan a afianzar estos pensamientos, para que no se pierdan por ahí, en la vorágine de a vida cotidiana.

Besitos a Marcelo que estará siempre en mi corazón.

Besitos a mi gato que se quedó dos días solo y no destrozó la casa.

Besitos y a abrazos a todos los que estuvieron ahí preguntando y bancando todo.

Gracias <3

No es un game over, es un continue… y yo tengo fichitas para seguir jugando.

:3

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