Papeles, por favor.

Papeles, por favor.

Aprovechando que se vienen las Summer Sales de casi todos los sitios de jueguitos, ayer me compré 4:

Papers, please (¡de regalo vino con Six degrees of Sabotage y The Republia Times! Ambos del mismo diseñador, Lucas Pope)

The Showdown Effect (¡de regalo vino con Magicka!)

Hotline Miami

Capsized

El primero que jugué fue Papers, Please.

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Lo primero que tengo para decir es que es un juego que te hace sentir una mierdecita miserable, gris y horrible.

Y por eso es EXCELENTE.

¿De qué se trata?

Básicamente sos un empleado público que otorga visas para entrar en Arstotzka.

¿Cómo jugás?

Te entregan un libro con las reglas para otorgar las visas y además, por día, te dan unos comunicados con nuevas reglas. Si alguna de las personas que llegan a la ventanilla te entrega mal los documentos o hay algo raro, no lo podés dejar pasar… no importa lo que te digan.

Y acá está el chiste.

Empezando por la música, siguiendo por los colores, y terminando por el entorno del juego, ya de movida te deprimís. Posta.

Además no podés hacer mucho, solo denegar o aceptar las visas.

Si te lo cuento así, hasta acá es un embole, ¿no? Pero me atrevo a decir que de eso se trata. De vivir en carne propia (?) lo que vive la gente que labura de eso. Y lo logra. Muy bien.

A medida que vas avanzando, hay más reglas y más chequeos para entregar las visas. Si se te pasa algo, te mandan avisos y en algún momento te descuentan plata. Al final de día, si no tenés plata… se te complica porque tenés que mantener a tu familia, que se enferman, tienen hambre, etc.

De todas formas, esto no es lo peor del juego. Lo peor es que los ciudadanos que llegan te van hablando y te van diciendo cosas. ¡Y hasta hay terroristas que interrumpen tu día!

Más te metés en el juego, más te compenetrás y te va succionando la alegría hasta que no soportás más nada y lo sacás porque no querés suicidarte.

En algún momento del juego, por cosas que te dijeron los ciudadanos, tenés que pensar si dejás o no pasar a determinada gente, lo que afirma aún más ese sentimiento miserable que te hace sentir. 

Resumiendo

Desde ya te digo que no es para nada un juego divertido en el que vas a estar 398748637489 horas enganchado, pero es una gran experiencia. ¡De verdad! El juego logra muy bien su objetivo, está re bien ambientado, re bien guionado, la paleta de colores es excelente, ¡hasta los controles están bien pensados! Es de esas cosas que están pensadas para que sufrás y aún querés experimentar… casi como hacer Crossfit (y no es chiste).

Jugalo y vas a ver que cuando vayas a la AFIP, el ANSES, la Aduana o a alguna embajada, no solo te vas a acordar muchísimo de este juego, si no que además, vas a tenerle un poco más de compasión a los que trabajan ahí, porque sabés lo que se siente.

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