El Mundial 2014, del odio al amor en 7 partidos

El Mundial 2014, del odio al amor en 7 partidos

Cuando empezó este mundial me pareció una mierda.
“Uh que embole”, pensaba.
No entendía el fanatismo, no entendía la locura, no entendía nada.

Cuando empezó este mundial, me parecía ridícula la fiebre del falso nacionalismo que le nacía a todo el mundo con cada partido. “EH VAMOS ARGENTINA” gritaban todos, cuando hace dos semanas atrás estaban diciendo que era un país de mierda.

Ni hablar de que el fútbol me parece el deporte más embole de mundo, 22 boludos corriendo atrás de una pelota para patearla y meterla en un rectángulo que tiene una red. Más bobo imposible.

Pero hoy, son las 7 de la tarde y yo estoy sin voz.

No sé cuando empezó, ni en qué partido me enganché, pero empecé a sentir el bichito del mundial en algún momento.

Los primeros partidos, Argentina-Bosnia y Argentina-Irán, los vi con mi familia, me acuerdo que mi tía no dejaba de gritarle al televisor. Mientras, yo pensaba que estaba loquísima.

Todo el mundo con el prode de acá para allá. Y yo sin entender como funcionaba. La lógica detrás de esa pavada.

Después llegó el partido que se jugó un miércoles. Sí, Argentina-Nigeria. Me fui a un bar con mis compañeros de trabajo. No iba a ir porque no me importaba pero, a último momento, me decidí y fui.

Mis compañeros (son todos varones) no podían más, eran como monos rabiosos, no paraban de gritar. Hasta el mozo del bar en el que estábamos enloqueció golpeando su bandeja contra las sillas del lugar.

Increíble.

Para el partido siguiente (martes, Argentina-Suiza) yo estaba en el médico. Mirar un partido en un consultorio fue una experiencia ridículamente genial. Me sentía muy mal y prácticamente dormí durante los tiempos, pero ya empezaba a apreciar algunas cosas que antes no estaba viendo.

La gente actuaba distinto, los extraños, no eran extraños, eran como una masa de gente que parecía que se conocía desde siempre. No sé si eran mejores amigos, pero parecía que habían ido a la misma escuela. No se miraban como extraños. Sentir eso en el aire, esa *cosa* inexplicable, es genial.

Cuando hicieron gol, me despertaron los gritos de todo el consultorio gritando GOOOOOOOOOOOLL al unisono.

Cuando ganamos, pasó exactamente lo mismo, gritos y festejos de todos. Es más, creo que si no hubiésemos estado en un consultorio médico (supuestamente “serio”), muchos se hubiesen abrazado.

Para el partido contra Bélgica ya era otra persona. No sé que pasó, pero acá ya estaba emocionada. Un poco por los gritos de mi tía, otro poco por la comida, otro poco por las discusiones entre mi mamá y mi hermana, por twitter, por mis amigas. Acá hice click.

No había vuelta atrás.

Ya había entendido la locura por el fútbol, por cada partido, por cada enfrentamiento. Ya había entendido esa *magia* que todos sentían cada vez que jugaba la selección, porque, oh sorpresa, la estaba sintiendo yo también.

Los nervios, las sonrisas, las lágrimas, los gritos. Me sabía los nombres de los jugadores y hasta tenía un par de favoritos (Rojo, Mascherano y Romero).

El partido contra Holanda lo sufrí un montón y fue la primera vez que pensé, puta madre, ¿qué me hicieron?”. Los penales los ví contra un rincón, porque me estaban comiendo los nervios y no podía tolerarlo. Fue la primera vez que sentí el fútbol como algo hermoso (Wait, WAT? ¡ni yo no lo podía creer!).

Mis vecinos celebrando en las calles, las bocinas, la gente en las esquinas. Cada barrio era una fiesta. Qué genial, puta madre.

El resto de año estamos todos puteando porque no nos alcanza la plata, por el trabajo, los políticos, la inseguridad, y qué se yo cuántas cosas más. Y si por un par de semanas, nos olvidamos de eso y nos damos un abrazo entre todos. Yo, que antes no lo entendía, ahora lo compro y lo celebro, aunque dure poco y me gustaría que dure mucho más. Ya fue, bienvenido sea.

Hoy, en el partido contra Alemania, en el último tiempo y en el alargue, me solté del todo y me encontré gritando como una desquiciada ante el televisor.

Muy en el fondo tenía la ilusión de ganar y de festejar en el obelisco (aunque no hubiese ido ni en pedo, a tanto amor no llego) y cuando perdimos… me invadió una tristeza horrible, casi me largo a llorar.

¿¡CASI ME LARGO A LLORAR, CELESTE!? ¿¡QUÉ TE PASA!? ¿¡CUÁNDO LLORASTE POR FÚTBOL!? TONTA. 

image

Pensaba aguantándome las lágrimas.

Y después me sentí contenta de todo.

Fue un mundial de la concha de la lora, emocionante como una serie y tan adictivo como un juego.

Tuvimos a Sabella casi desmayado que nos dejó un meme increíble:

image

http://mundialsabella.tumblr.com/

Hubo una locura hot (?) por Lavezzi y jamás leí a tantas minas en twitter mega cachondas por un futbolista.

image

No olvidemos los 

image

Y otras cosas graciosas como este nomnomnom que se mandó en el partido de hoy:

image

Este mundial fue tan lo todo, que Romero me pareció el héroe de toda la selección y hasta me tomé el trabajo de hacer esto en el entre tiempo del partido de hoy y jamás me sentí tan bien:

image

Aguante este mundial que me lo voy a acordar por siempre, no por el resultado, ganar es un detalle, porque este mundial se vivió con todo, despertó cosas que pensé que jamás iba a despertar, me abrió los ojos, me dejó ver a un millón de personas todas felices festejando, me hizo cagar de risa con todos los manija en twitter, de alguna forma nos unió y me hizo estar orgullosa, no se si de mi país, pero de la gente que vive acá, me hizo valorar al argentino por el pedazo de persona que es, un bicho único lleno de pasión, locura y cosas mega bizarras que nos diferencia en cualquier lugar del mundo. ¿Quién no puede estar orgulloso de eso?

Gracias chabones, gracias por todo esto y más.

image

Share

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *