Spa de ansiedad

Spa de ansiedad

Uno de los primeros días de Enero, antes del 4 y después del 1, estuve pensando en que en este 2015 quiero hacer cosas divertidas. Muchas.

Si, bueno, además de las salidas a los bares de siempre, pasear en auto e ir a tomar helado y criticar gente que se viste mal a las 4 de la mañana, quiero hacer cosas nuevas.

No tienen que ser cosas extraordinarias y tampoco necesariamente de noche, aunque ir al casino podría entrar en la lista, porque nunca fui. Pero la idea es romper con la monotonía de las salidas comunes a lugares comunes.

Así que empecé con algo bien básico, renovador, y de minita con problemas más inventados que reales: me fui a un spa con la excusa de que tenía que arrancar el año totalmente renovada (?).

Y fue una tortura.

Con la excusa de escaparme para que vuelva otra Celestineia, empecé a buscar Spas en la loma del orto: San Antonio de Areco, Lujan, Pilar, Tigre, San Isidrio, etc.

Cuando me dí cuenta la paja que me iba a dar trasladarme en transporte público, porque el auto mi madre no me lo iba a dar ya que sigo siendo un desastre manejando (a mejorar en el 2015) y gastar en taxi iba a salirme más caro que el spa en si, cambié de opinión, me bajé del pony y empecé a buscar lugares por Capital con una sola condición: los circuitos tenían que durar más de 3 horas.

Después de buscar exhaustivamente, encontré uno que se llamaba “Spa Elementos” (KE). Tenía desde masajes, hasta tratamientos faciales, un desayuno, boludeces para las manos y que se yo cuántas cosas más. Duración: 5 horas. Descuento con Club La Nación.

A la mañana siguiente llamé y pregunté el precio. Salia literalmente un huevo.

Pregunté qué onda el descuento con CLN y me dijo “Si si, tenés el 50% off”. 

– ¿AH SI? DAME UN TURNO AHORA.

Y el sábado a las 9 de la mañana estaba en el spa, lista y mega emocionada por mi genial idea, re fuera de lo común para mi.

El circuito debería haber empezado con el desayuno, porque por algo salí de casa sin haber desayunado, pero no, empezamos con los masajes descontracturantes con piedras calientes y un cuello térmico.

Mientras la mina hacia magia con las piedras, flashee que me estaba pasando por las espalda caparazones de Koopas bebés. También me di cuenta que tengo muchísimos nudos y contracturas en los hombros, así que de ahora en más pienso que abajo de la piel tengo millones de estas pelotitas:

Una vez que se terminaron los masajes, llegó la hora de un drenaje linfático manual, que para mi fue medio porno, así que no voy a contar los detalles.

Para este entonces, no sé cuantas horas habían pasado. 60 en mi cabeza, probablemente en la vida real 2.

Ahora era el turno de la limpieza facial, lo que más estaba esperando, además del desayuno que todavía no llegaba. La concha de dios.

Acá ya se empieza a ir todo al carajo y no por culpa del desayuno.

En el gabinete de cosmetología hacía bocha de frío, así que me dieron una mantita para taparme.

Me exfoliaron la cara, me pusieron esto y lo otro, me hicieron la radiofrecuencia (que se siente re raro, es como que te ponen una máscara de gel y tu cara es de plástico y un coso con calor la va moldeando (?)) y después me dejaron una mascarilla re fría que te descongestionaba la cara como por 10 minutos.

Y fueron lo 10 minutos más largos de mi vida.

Y a partir de ese momento todo fue horrible.

¿Cuántas veces fantaseamos con desaparecer por unos días o al menos por unas horas? “Ay apago el celular así no me rompen las pelotas por un tiempo”.

Hago de cuenta que tengo la capacidad mental para desprenderme de todos mis problemas y no pensar en absolutamente-nada-de-nada-#SOLTAR

Otra de las excusas por las que me metí 5 horas en un spa. SIN ÉXITO PORQUE ME EMPECÉ A DESESPERAR.

Mientras tenía esa vómito frío en la cara me agarró un ataque de ansiedad:

– No sabía que hora era.

– No sabía que estaba pasando en internet (enferma)

– No había chequedo el teléfono desde las 9.05 a.m (doblemente enferma)

– No sabía. Nada. De nada.

Si el mundo estaba siendo invadido por una raza de monos con cuello de jirafa YO ME LO ESTABA PERDIENDO POR ESTAR EN UN SPA.

Me acordé de cuando hice deslogueda y de lo mal que la pasé los primeros días sin estar en redes sociales. #DOLORPSICOLOGICO

Me vinieron a buscar, me sacaron la máscara, me hicieron más giladas en la cara. Y se terminaron los tratamientos faciales.

Ahora era el turno de la exfoliación y la hidratación corporal.

Me llevaron a otra sala, mucho más oscura. Me pusieron un polvo en el cuerpo y después me rociaron con un spray tropical (no es joda). Me envolvieron en un plástico y en unas mantas y me dejaron “descansar” media hora.

“”“DESCANSAR”“”

¿Escucharon la palabra desayuno? ¿NO? Yo tampoco.

¿Sabían que hora era? Ah que mal, porque YO TAMPOCO.

Entre que la comida no llegaba, la música hippona me estaba haciendo sangrar los oídos, la ansiedad me estaba haciendo crujir las neuronas, y estaba envuelta como un burrito tropical emanando calor con olor a maracuyá, cerré un segundo los ojos y no los abrí hasta que me vinieron a despertar.

Lo primero que hice fue preguntar “¿qué me falta?”, intentando disimular mi desesperación por comer, saber la hora y saber que estaba pasando en el mundo.

“Te queda el sillón masajeador, la parafina de manos, la cápsula de ozono y el desayuno”

La relajación a esta altura me chupaba un huevo.

Fuimos a la cápsula de ozono. Una de las cosas más bizarras de la historia. Te meten en una… eh… cápsula, que tiene un sillón adentro, y es como un huevo que se cierra, pero te queda solamente la cabeza afuera. Les pondría una imagen, pero quiero que usen la imaginación (?).

Esa cosa tira calor y ozono (?). Y le hace bien a la piel. Supuestamente. En fin, me acostaron en la cápsula, otra vez me dijeron que descanse, cerraron la puerta y me dejaron.

Cada uno de estos aparatos tiene un timer y como mi ansiedad es más fuerte que yo…

¿QUE HICE?

Lo miré. Obvio.

19 minutos.

LA PUTA MADRE.

Bueno, a pasarlos.

No sé como hice, lo miraba cada 6 segundos. La primera vez que miré faltaban 17 minutos. La segunda 15 y después la ansiedad hizo que me desmaye de nuevo.

PI-PI-PI-PI. Me despertó el timer de la cápsula loca. Vinieron a buscarme.

POR FAVOR, LLEVENME A COMER. Pensaba.

Y me llevaron a una sala, donde habían dos sillones gigantes. Uno estaba ocupado por una chica. Otro era para mi. Adivinaron, eran los sillones masajeadores.

A la chica le preguntaron que quería desayunar. A mi también.

Su desayuno llegó más rápido.

Nos quedamos solas mientras ella comía.

Ella terminó de desayunar. Me dijo hasta luego y se fue.

Yo me quedé esperando infinitos segundos por el puto desayuno que no llegaba más. Mejor igual, porque no me gusta comer delante de extraños.

Llegó el desayuno: Un cappuccino, dos medialunas y un juguito de naranja.

“Vos tranquila, que lo único que te queda es la parafina de manos y eso es rápido”. Creo que la chica ya se había dado cuenta que me quería ir bien al carajo.

Apenas salió de la salita…

Y en 5 minutos no había más nada en la bandeja.

Menos mal, porque después llegó otra mina y de nuevo:

Volvieron a buscarme.

SI SI SI, LA PARAFINA, LA PARAFINA. 

Me llevaron a ponerme eso en las manos, que es muy genial y horrible a la vez. Sentís que se te va a derretir la piel, porque ponés las manos en parafina caliente, pero no, después la piel te queda muy suave.

10 minutos me separaban de la gloria de salir al mundo otra vez y ver que mierda estaba pasando, aunque no haya pasado nada relevante, ver a una paloma cagar para mi era suficiente.

Me retiraron la parafina de las manos.

Me fui a cambiar.

Agarré el celular. Miré la hora: 14.38.

Guardé mis cosas.

Le agradecí a todo el mundo porque fue todo muy lindo posta, me atendieron re bien.

Y salí caminando rápido.

CONCLUSIONES:

– La experiencia del Spa estuvo bien, pero tanto relax me hace mal.

– Soy muy inquieta.

– Volvería a uno de menos horas.

– La comida nunca puede hacerse esperar tanto.

– La ansiedad siempre puede más.

– Me copó la idea de los monos con cuello de jirafa.

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