Viajar sola, privacidad y tecnología

Viajar sola, privacidad y tecnología

 

Allá por el 2008 se me había ocurrido estudiar dirección de arte. No sé por qué en la carrera teníamos psicología, pero la materia estaba buena. Íbamos muy temprano y yo me tiraba a dormir en las sillas tapada con una campera negra gigante.

Un día entró la profesora y me vió durmiendo, me tuvieron que despertar para empezar la clase. Todos reímos. Era un grupo bastante divertido.

Recuerdo que en un debate de esos que se arman en clase, un compañero dijo que, a veces, a él le gustaba como… “desaparecer”, desconectar el celular y que nadie lo encuentre.

Mi profesora, le comentó que eso se podía leer como él llamando la atención para que haya gente preguntando por él.

Mi compañero se defendió haciendo *hombritos* y la charla se cortó.

En ese momento no lo pensé tanto, pero ahora, mirándolo a la distancia, empatizo con el sentimiento de mi compañero, pensando no en que sería un acto para llamar la atención de nadie; sino más que sería un acto para mí. Un acto en el cual podría desconectarme de absolutamente todo, y estar conmigo un rato. Disfrutar del silencio. Esta bien, hay gente que disfruta de la soledad de tanto y en cuanto, y no lo veo nada mal.

El acto privado de privar al otro de saber por un rato nuestra locación, es un derecho más que respetable y merecido también.

Hoy a la mañana me comentaron una idea para hacer un mapa para chicas que viajan solas. La idea, a grandes rasgos, era crear alguna aplicación que sirva de herramienta para ayudar a localizar a las chicas que viajan solas en caso de que se pierdan (?).

Ellas podrían ir dejando como su “rastro” en el mapa/aplicación. Cada notificación le llega a la familia/amigos/etc, en el caso de que no lleguen más notificaciones durante X cantidad de tiempo, se manda una alerta, avisando que esa persona estaría “perdida”.

Automáticamente expuse mi rechazo hacia la idea:

Detecté que me enoja terriblemente cuando ponemos a disposición soluciones tecnológicas para parchear cosas que están mal en la sociedad. No alcanza con crear la mejor aplicación para el celular y/o la web, que trackee todo lo que queramos trackear. Así como el teléfono más inteligente tampoco va a ayudar a encontrar a nadie que desapareció, porque lamentablemente, a esa altura, el daño ya está hecho. No hay tecnología que pueda reparar la mente de un hombre que mata a una mujer o que cree que tiene el derecho a abusar de ella. .

Pero supongamos que sí, que tenemos una gran aplicación, que la señal es la mejor del universo, y los errores de que todo falle son reducidos al 2%.

¿Por qué no puedo desaparecer?

Por qué de repente, siendo mujer, tengo que andar con luces de colores y carteles de neón en la cabeza *indicándole* a todo el mundo, dónde estoy, qué hago, qué NO hago, ¿sólo para sentirme un poco más segura? (si es que de hecho, esta opción lo es).

Me rebelo por completo ante la idea de sacrificar mi privacidad por salvar mi vida. No.

Quizás estamos resignando mucho sin darnos cuenta, desde un acto inconsciente para cuidarnos de nuestra propia raza… y quizás muchas de las soluciones que nosotras mismas buscamos, se nos vuelvan en contra.

Tampoco me gustan las ideas “Trending Topic”. El femicidio no lo es, y la lucha de la igualdad entre la mujer y el hombre tampoco. Pero no es necesario dedicarle unas pocas horas de programación y diseño a un caso de dos chicas que fueron asesinadas en Ecuador… porque luego cae en el olvido, como el mapa de la inseguridad.

Es fácil sanar algo que duele tanto con un chiche para que nos olvidemos del problema más grande. Porque probablemente a la semana tengamos otro problema de igual magnitud, con alguna nueva solución… y sigamos atrapados en la misma rueda.

Dichas soluciones tecnológicas, no son más que un placebo que alivia la terrible verdad de que no podemos hacer mucho y la ansiedad es un enemigo letal.

Un mapa no va a detener a un tipo que le grita a mi hermana que le quiere lamer las tetas.

Un tweet no va a cambiar al jefe que piensa que contratar chicas con tetas grandes va a dejarlo mejor parado frente a sus inversores.

Tu check-in en el último lugar en el que estuviste no va a salvarte cuando nadie te encuentre porque te secuestraron al decir que no querías tener sexo.

Y un post en Facebook tampoco va a tirar para atrás el comentario que le hiciste a tu compañera de que no quede embarazada porque al ser madre tu carrera laboral iba a cambiar y quizás tu puesto de trabajo también.

 

Un grito de “EH QUE ESTÁS HACIENDO PAJERO”, va a ayudar a la mina que se está bancando que haya un tipo pajeándose en el bondi al lado de ella.

Pararle el carro al tipo que está denigrando a una mujer, ya sea verbal o físicamente, va a ayudar a que una mujer no sienta continuamente que merece ese maltrato.

Decir un “si podés”, y alentar a una mujer a que llegue exactamente al mismo lugar que un hombre, va a ayudar a construir la confianza que va necesitar para pelear en condiciones desiguales.

No callarte cada vez que escuchás a alguien decir “seguro se lo merecía por andar sola, en shortcito”, va ayudar a que se convierta en una discusión permanente en la que me parece, tenemos mucho por ganar.

 

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