I'M DOING IT WRONG Avatar

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Hoy estaba pensando en que trabajo con Fan Pages y marcas desde no sé, ¿dos años? Y me pregunté, ¿por qué demonios mi blog no tiene fan page? Y bueno, la hice. Espero que todos se hagan fan, asi cuando llego a los 1000 sorteo golosinas :D

Me quiero hacer fan del blog de Celestineia en Facebook así me gano un montón de golosinas :D wiii

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Tengo una lista con al menos 8 cosas para escribir… de hecho, había empezado a escribir un item de la lista pero….

No sé que pasa…

Creo que estoy tildada, pero estoy teniendo dificultades para reiniciarme…

Entonces se me apelotonan todas las ideas y no salen…

Es como que el colador que transforma las ideas en palabras, me devuelve un bloque de nada. Me está haciendo un piquete.

Otra cosa que pienso, cuando me aburro de pensar lo anterior, es que estoy distraida…

Distraida con la nada misma…

(Paradise de Coldplay va de pelos con el dibujo de acá arriba, posta. Combina la distracción con flotar y me distraigo el doble pensando en donde mierda estoy flotando)

Capaz podría justificar todo con que mi cerebro se fue de vacaciones…

O como no podía ir a la playa, se desayunó un par de sedantes…

… y no se despierta con nada.

Al menos puedo escribir sobre que no puedo escribir…

Ahh, en fin, ya volverá todo a la normalidad, confío en el balance universal.

Las otras vidas

Cuando a veces digo que vivo en universos paralelos, no miento eh.

Tengo el siguiente problema:

La rutina es aburrida y, a veces, la realidad también, entonces mi cerebro se encarga de autodivertirse y me caga la vida.

Lo que sucede es que mientras mis ojos ven una realidad, en mi cerebro se proyecta otra.

Acá un ejemplo bastante estupido:

Cuando pasa con objetos, está todo bien, porque casinadie se da cuenta. El verdadero problema está cuando me pasa con la gente…

Hoy fui al banco, porque como mi cabeza y mi cuerpo no conectan, perdí la tarjeta de débito, entonces fui a hacer el reclamo.

Resulta que a mi me atiende un señor, que tiene un apellido genial, pero vamos a decir que se llama Oscar para cubrir su identidad. Oscar va a tener cara de signo de interrogación.

Llegué al banco y Oscar ya estaba atendiendo a alguien. Pensé que como era temprano, iba a terminar a los mega pedos, pero no. Tardo MEDIA hora en atender a ese señor, con esa hijita linda que para mi era un demonio (¿ven? Ya empezamos).

No sé por qué tiendo a pensar que la mayoría de los chicos de entre 3 y 7 años aproximadamente, son hijos de Satanás y cuanto más tiernos son… PEOR.

La chiquitita no paraba de hablar y el señor le decia “ja ja que loca”. Lo que me hizo sospechar de que en algún punto, realmente la pibita era hija de Satanás y lo tenía hipnotizado al padre.

Si yo llego a tener una hija de que me no para de hablar, le corto la lengua. Y no, no es un argumento válido decir “se parece a la madre por lo mucho que habla”.

Acá un retrato de la chiquita:

Lo único que tenía lindo era el corte de pelo.

Cuando estos dos humanos dejaron a Oscar en paz, él me miro y me dijo: “¿me estás esperando a mi? Pasá.” Y yo pasé.

Oscar me preguntó 2 cosas. Me habló 5 veces. Me hizo firmar 600 papeles. Nunca jamás pregunté que estaba firmando.

Me llamó la atención como la gente juega con el tiempo, ¿no? Digo, saben que te tenés que ir rápido, que entendes poco, ellos tienen mucha gente, no quieren atender a nadie, etc. Entonces se ocupan de hacerte firmar millones de papales en 6 segundos y cuando salís del banco quedas un poco aturdida, a los 5 minutos pensas “WTF qué hice”. Pero igual no importa, porque al otro día pensás: “bueno, total, yo confío en Oscar.” Y al mes te  preguntás cómo es que terminaste muerta en una zanja.

Bueno, sin la parte de la zanja, pasa algo muy así, ¿no?

El resto de mi visita a Oscar fue rara.

Como se habrán dado cuando, pasamos más tiempo sin hablar que hablando.

La verdad es que cuando estoy con una persona y la otra persona no interactúa conmigo, me pongo nerviosa. Empiezo a mirar para todos lados, hablo mucho, intento hacer cualquier cosa con tal de que no exista ese silencio incómodo tan insoportable para mi.

Como a Oscar no le podía hablar de pelotudeces, después de hacerle un par de preguntontas, cerré la boca y empecé a observar a Oscar…

Miré su reloj. Miré sus manos a ver si estaba casado. Miré como abrochaba papeles. Mire su horrible traje verde musgo. Le mire la nariz, el pelo. Miré las cosas que tenía en su escritorio. Y al parecer eso le alcanzó a mi cerebro para empezar a proyectar la otra vida de Oscar.

La otra vida en la que no es empleado del banco. En la que es amigo, esposo, amante, papá, tío, hermano.

Entonces empecé a imaginar cómo sería Oscar en su otra vida…

Y vi a Oscar corriendo a la mañana…

Vi a Oscar teniendo sexo…

Vi a Oscar con sus amigos…

Y también lo vi jugando al tennis, con sus sobrinas, con su hermano, desayunando…

Más que nada, a Oscar lo vi solo. No sé si tendrá algo que ver con que me parece que la gente que trabaja en los bancos es algo triste, solitaria y final.

Pero me puso algo mal verlo solo, me dió la impresión de que era de esa gente que está rodeada de gente, pero que se sienten más solos que Goofy en Marte. Casi que lo abrazo… bueno no, pero senti una especie de pena rara por él, porque Oscar es re copado.

Me habló para decirme que la tarjeta me iba a llegar por correo en 10 días y le tuve que preguntar:

"¿Qué? ¿En 10 días me llega?"

Me contestó, le dije “bueno gracias”, me dijo “gracias a vos”, nos saludamos y me fuí.

Lo que me pasó con Oscar me pasa todo el tiempo. No sé si él se habrá dado cuenta, creo que no, porque a veces en el colectivo me pasa, me quedo mirando a alguien que me llama la atención y me gusta pensar que pongo cara de interesante y misteriosa…

Aunque sé que en realidad, pongo cara de que te voy a violar, matar o a comer porque pienso que estás hecho de gelatina…

Y la gente que se da cuenta, generalmente me miran con cara de culo, se espantan, o ambas.

Asi que ya sé por qué nadie me habla en el colectivo. Les doy miedo. Lógico.

Que me pasen estas cosas, creo que se debe, además de mis problemas mentales y de que me aburro rápido de todo, a un episodio que tuve una vez en la plaza de mi casa con una compañera de la secundaria…

Estabamos hamacandonos y comiendo juguito Tang…

Si, comiendo, agarrabamos los paquetes, los abriamos, nos chupabamos el dedo, lo metíamos en el paquete, lo llenabamos de polvito y después nos chupabamos el dedo de nuevo. Y repetíamos el proceso hasta que nos dolía la panza.

Cuando ella me preguntó lo siguiente:

"¿Nunca te imaginaste al chico que te gusta cagando? JAJAJA yo lo hago todo el tiempo."

Creo que mi cara fue algo como esto…

Le contesté “BOLUDA, ¡QUE ASCO!”. A lo que ella retrucó con un…

"JAJA si si, me los imagino en el baño haciendo fuerza iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii"

Me muero muerta. Todavía no puedo creer que me haya dicho eso y haya puesto ESA EXACTA cara cuando me lo contó.

Chicos, por favor, no está mal pensar este tipo de cosas, pero por el bien de todos les pido por favorque no las compartan con absolutamente NADIE.

Evidentemente me quedé traumadísima con el diálogo porque recuerdo todo como si fuese ayer. Además, empecé a notar que imaginaba a la gente siendo la persona que no veo, inteventando la vida que no tienen… o si, capaz un par de veces adiviné.

La verdad es que con los desconocidos me resulta muy divertido hacerlo, el tema es cuando me empieza a pasar con gente que conozco.

Creo que la mejor solución para evitar que me pase esto, es charlar. Charlar MUCHO. Si ven que voy perdiendo el interés o la atención, hagan algo porque me voy y ya saben a donde.

Y les digo la verdad, una vez que fui y volví, es bastante incómodo para mi… digo… se lo imaginan… ¿no?

Asi que ya saben, si no quieren que les invente ese pedacito de vida que no conozco, hablenme y mucho :D

Aunque yo tengo la pequeña teoría de que a todo el mundo, en algún punto, le pasa lo mismo que a mi…

Maestra pokémon.

Hace un par de años atrás, hice mi primer curso de fotografía y el profesor, en una clase, nos explicó el tema de los diafragmas y las velocidades del obturador y a medida que él iba a hablando, empecé a notar que me iba perdiendo en su explicación, en vez de realmente prestar atención a lo que decía, de un momento a otro, encontré que en mi cabeza solo había una palabra:

"Números".

Cuando mi cerebro decodifica esta palabra, me manda la única y posible señal que me podría mandar:

"No vas a entender nada, hay números”.

Y fue exactamente lo que pasó.

La cuestión es que, después de todo ese proceso mental, volví a escuchar al profesor, justito cuando decía:

"Ahora no van a entender nada, después les va a caer la ficha.”

Lo que hizo que no entrara en pánico por no haber entendido nada.

Pero en vez de imaginarme como una gran fotógrafa que maneja de taquito los “puntos de luz”, pensé en algo así:

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Todavía no entiendo por qué pense en eso, de todas formas, luego de casi 4 años y después de haberme recibido de fotógrafa hace 2, todavía estoy esperando que me caiga la ficha.

En fin, esto de que te caigan las fichas más tarde, fue lo que me pasó con la charla de Elizabeth Gilbert.

Hace un par de meses, creo que 3 o 2, estaba aburrida en casa, un domingo, y me puse a ver videos de TED. Amo las charlas de TED, porque, para mi, que tengo baja autoestima, funcionan como, no sé, gasolina. Me llenan de algo que no sé como nombrar, pero me dan ganas de salir al mundo y hacer todas esas cosas que se me ocurrieron alguna vez y las que no se me ocurrieron nunca también.

Ese domingo, miré esta charla:

La terminé de ver, y más allá de que amé como habla esta mujer… No la entendí. No sé, si la habré visto sin ganas o qué, pero es como que me quedó un mamarracho en la cabeza.

Lo único que me quedó grabadísimo, fue la historia que cuenta de Ruth Stone. ¿Del resto? Nada.

"Meh, muy linda y todo, pero… meh", pensé.

Y después me deprimí.

¿Por que? Bueno, yo tengo un tema con la creatividad, porque es como que la amo y la odio a la vez. Me llena mucho cuando se activa bien y las cosas salen como me gustan, y la odio cuando no se activa y es como que se empaca, como una mula.

Y otro de los graves problemas que tengo con ella es que siento que nunca alcanza y no es lo demasiado buena. Entonces haga lo que haga, y por más que me gusten los resultados, al final voy a pensar, “meh”.

Entonces, para un ser tan exagerado como yo, no haber entendido la charla de la mina que pegó el hitazo "Eat, Pray, Love", significaba, basicamente, la muerte.

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En fin, seguí con mi vida.

Hasta que el viernes, entendi TODA la charla de Elizabeth, al punto de que, antes de escribir esto, la tuve que volver a ver. Y lo mejor de todo, experimenté, algo muy parecido a lo que experimentó Ruth Stone. Uf.

El viernes decidí volver caminando a casa, tranqui, escuchando música y pensando en todas las cosas que pienso siempre, entre ellas, el trabajo y algunos proyectos mios que tengo dando vueltas y quiero cerrar… y no me salen X_X.

La frustración que siento cuando mi “creatividad”, no sale a jugar conmigo es TAN fea y TAN horrible, que me destruye completamente.

En fin, nada, estaba a 5 cuadras de casa, cuando, asi, completamente de la nada, me pegó. La idea para cerrar un proyecto me pegó.

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Intenté no correr, intenté retener esa idea que había llegado absolutamente de la nada misma, pero a medida que me iba acercando a casa, sentía que se iba, que perdía fuerza. Me apuré un poquitito, toqué el timbre de casa (me cago en esa re puta costumbre que tiene mi mamá de cerrar con llave todo el tiempo), mamá abrió la puerta, me dijo “hol…” y le grité, NO ME HABLES.

Corrí a mi cuarto, agarré un papel y unos post-its y empecé a bocetar la idea, como una loca desquiciada de los nervios, como si un ladrón estuviese apuntandome con un arma en la cabeza.

Cuando terminé, la miré, sonreí, me tiré en la cama y pensé:

"Fiiiiiiiiuh, la agarré justo".

Y ahí me acordé de Ruth.

Y también me acordé de que no era la única vez que me pasaba. Pero ese viernes, me cayó la ficha ;).

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El otro día, estaba en el banco y se me ocurrieron ideas para el trabajo. Muchas veces cuando escribo acá me pasa igual.

Es como que algo me atraviesa y me dice, HOLA HOLA HOLA, y me tengo que apurar, porque si no se va a la mierda y no puedo darme el lujo de perder… eso.

Otras veces, me atraviesa y cuando me pongo a hacer lo que sea que esa fuerza me dice que tengo que hacer, se va en la mitad. Y me caga. Me deja todo incompleto y no puedo seguir. Por eso tengo tantas ideas incompletas.

Y después está el resto de las veces, cuando no me atraviesa nada y yo estoy esperando a que pase, porque lo necesito o porque me lo exige mi trabajo. Y ahi me deprimo.

Siempre me gustó explorar el tema de la creatividad como si fuese una cienca loca que nadie tiene bien en claro todavía. El tema es que nunca me animé, porque… me da miedo.

Me da miedo que alguien más creativo que yo lea lo que pienso de la creatividad y me diga…

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Pero como de a poco estoy empezando a entender que opinar, por ahora es gratis, me animo a exponer lo que pienso.

¿Vieron que más arriba dije “alguien más creativo que yo”?

Bueno, después de haberlo pensado, me pregunto, ¿hay gente más creativa que yo? Y me respondo:

Gracias a Yoda, no.

No hay más gente creativa que yo, hay gente que entrenó más su creatividad. Así como hay gente que tiene su creatividad menos entrenada.

Suena lógico. Partiendo de la ley universal que dice que todos somos creativos, suena lógico.

El otro día discutí con un amigo porque me dijo “yo no soy creativo, vos si”, le dije que era un pelotudo, porque todos somos creativos, a él capaz le faltaba entrenar su creatividad. Quiso decirme algo, pero lo corté y le dije “SH callate, capaz sos creativo para algo que ni vos sabés que lo sos.”

Me sentí una mentirosa, porque hasta ese momento, aunque tenía ideas más o menos formadas sobre el entrenamiento de la creatividad, no había entendido del todo la charla de Elizabeth, por lo tanto, creía que la creatividad es como un don, con el cual nacés y eso marca tu futuro para siempre. Se imaginan ¿no?, caí en un pozo depresivo increíble, yo que sueño con ser mega-hiper-creativa y que se me ocurran millones de ideas por día, y sin ese “don”, estaba lista para el suicidio.

Y los días pasaron, hasta que llegó el domingo y entendí lo que hablaba Elizabeth, y entendí la experiencia de Ruth y a eso le sumé mi teoría de que la creatividad se entrena y llegué a lo siguiente:

La creatividad es un pokémon.

¡Esta buenísimo! Ahora puedo enfrentarme a mi jefa y decirle, mi pokémon se enfermó y no pudimos pensar ideas.

Mentira.

Pero puedo estar más relajada y dejar de pensar que soy una completa idiota. Puedo sacarme ese peso horrible de encima y esa responsabilidad gigante de que las ideas dependen solamente de mi.

Puedo mirar la creatividad desde otro ángulo, y en vez de auto-exigirme tanto, puedo poner mis energías en entrenar mi pokémon, para que juntos se nos ocurran ideas mega-mil-millones copadisimas y despues DOMINAR EL MUNDOFUCKYEAH!!!

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Asi que ahora que descubrí esta genialidad (?), voy a hacer y hacer y hacer cosas, lo que sea, no importa cuan tonto, ridiculo o malo me parezca, debo entrenar a mi pokémon si quiero que evolucione.

Y todos deberíamos hacer lo mismo, ya no hay mas excusas para decir que alguien no es creativo.

Estoy segura de que si los entrenamos bien, para el 2025 vamos a tener un mundo genial <3.

Cambio

Iba a ir a comer pizza con gente, pero la salida se cagó. Ni en pedo me cocinaba, asi que busqué algo rico para comer, encontré un delivery que tenía una promo solo para una persona, lo pensé dos segundos y dije, daleeeee.

Llamé. Al flaco que me atendió, no se le entendía nada, solamente que estaba haciendo 2894783592 cosas a la vez. Le tuve que repetir el pedido 60 veces, la dirección de mi casa 40 y que iba a pagar con 100 pesos, 70. “En 50 minutos llega”, “buenísimoooo”, le dije y corté.

Me había puesto un pijama genial y mientras esperaba, empecé a acomodar la casa bailando y cantando. En eso sonó el portero, terminé de completar mi pijama con unas pantuflas muy awesome, me saqué una foto, compartí la felicidad que emana mi vestimenta con todo el mundo (porque la subí a twitter y a facebook)…

Agarré la plata y bajé con una sonrisa de oreja a oreja, porque este es un sábado re forever alone, que pienso disfrutar al 100%.

Abro la puerta del ascensor y me encuentro con que unos vecinos, también bajaban. Me abren la puerta del edificio y los niños que estaban con ellos se cagan un poco de risa al verme. Pero a mi no me importa, casi que me rio con ellos.

Les digo gracias y me adelanto a abrir otra puerta, donde me esperaba un chico super alto con un paquete de comida. Me dice “son $43”, le digo “ok, cobrá $45” y le doy 100 pesos. Entonces me dice, “ehm, no, no tengo cambio de 50”.

Lo miro con cara de culo y el pibe no sabe si reirse o qué. En ese momento, casi me lo como vivo, pero ahora lo entiendo, delante de él hay una persona que mide 1.55, con pantuflas rosas y voz finita. 

Le digo, “ehh, pero le dije que pagaba con 100…”, responde “yo aca tengo anotado 50”, le respondo, “no es mi culpa”. Entonces dice “y bueno…”, lo interrumpo, “y bueno, no sé, yo no tengo cambio de 50”.

En eso se le prende la lamparita y me tira una solución mágica, “voy a buscar vuelto y vuelvo…”, “bueno dale” le digo con una cara de culo sonriente, “me esperás acá abajo?”, me pregunta. Lo miro con cara de WTF, “no eh… no te voy a esperar acá abajo. Andá, volvé, tocá el timbre y vuelvo a bajar”.

A todo esto, el matrimonio y los niños, salen por la puerta donde yo estaba discutiendo con el bobo este.

La señora, que me conoce, me pregunta “vos necesitás cambio?”, y le digo “uf si”, entonces le pregunta al marido si tiene cambio de 100. El tipo se fija en la billetera, uno de los pendejitos se pone a chusmear y dice “uhmmm nop”. Mis ilusiones ya se estaban yendo a la mierda, cuando el tipo dice “si si, a ver, tomá 50…20…20…10… no querés más plata?”, me dice en chiste y se ríe. Pero yo sé que en realidad está nervioso porque la situación es un poquitito bizarra:

Le está dando cambio a una enana con pantuflas rosas y shorts con corazoncitos, que se está peleando con un flaco alto con cara de nada que tiene un chaleco amarillo flúor.

Le digo “ay, muchas gracias!” con los ojitos brillosos. Me doy vuelta y lo miro al alto bobo y le digo, “tomá, cobrá 45”. Me da el vuelto y me dice, “chaau graciaaa”, agarro la plata, me doy vuelta y ni le contesto.

Náufraga feliz.

Soy la reina de la inseguridad.

De verdad.

Si tuvieran que coronar a la persona más insegura, claramente pondrían una corona gigante sobre mi cabeza.

Soy así desde siempre y, aunque en el último tiempo me amigué bastante con mi inseguridad, a veces me agarran zarpados bajones de que me quiero morir por ser tan insegura.

Generalmente, cuando me enfrento a ella, siempre hablamos de lo mismo:

- Sos fea.

- Sos tonta.

- La gente te odia.

- Sos inútil e incapaz.

- No vas a llegar a ningún lado.

- Te vas a morir sola y pelotuda.

- Estás loca y tu nivel de locura es tán ridículo que la gente no lo entiende y por ende te deja de lado y no te quiere. Definitivamente, no entrás en la categoría "loca linda".

Tener estos encuentros, claramente me hace dudar en un montón de cosas que se reflejan en mi día a día.

Voy a dar el ejemplo más cliché ever y donde mejor se refleja mi inseguridad (que, btw, los chicos, huelen de toque) el amor.

Una situación típica, de todos los días de mi vida, es la siguiente:

"Ay, me gusta."

"¿Gusta de mi?"

"Mis amigos dicen que me tira onda."

"Pero para mi no."

"Pero todos dicen que si."

"¿Hago algo? No, espero a que él haga algo."

"Bueno no, hago algo. Lo invito a salir. No, le hablo de videojuegos. No, le hablo de libros. No, mejor de series y películas. No, mejor le digo hola."

"Hola Juanito… *silencio que arruina todo tipo de posible relación amorosa que pueden llegar a tener*."

"No le debería haber hablado.. seguro ahora piensa que soy una boluda."

"¿Para qué carajo le dije hola?!"

"¿HOLA? ¿Cómo mierda le vas a decir hola?"

"Ay Celestina, sos tan pelotuda."

-Finaliza la obra hasta encontrar otro Juanito.-

Y así, pasan mis días. No me animo a esto y menos a lo otro, porque tiemblo y pienso:

"¿Y si sale mal? Listo, me muero. Me retiro de la vía láctea. Ya fue. Chau, ceno arroz con arsénico."

O si no, otra que suelo hacer siempre, es esta:

"LISTO, me tiro a la pileta. Soy una capa mil, nada puede salir mal."

*dos segundo más tarde*

"Nah, ni me gasto. Seguro apesto."

(Me dibujé con una melena increíble)


Aunque durante los últimos meses, aprendí a luchar contra mi horrible inseguridad, dejando que hable sola e ignorándola de vez en cuando…

Hace tres semanas, experimenté algo genial, que cambió parcialmente mi vida:

Por primera vez, sentirme insegura, me hizo sentir bien… y ¡super segura! (Oh contradicciones, las amo).

No. No estoy loca. Antes de pensar que hablo pavadas sin sentido, seguí leyendo.

Todo empezó cuando, hace tres semanas renuncié a mi trabajo.

En Febrero entré a una agencia, con toda la emoción del universo, pensando en que me iba a convertir en la mejor Community Manager y redactora creativa EVER. Tenía marcas RE lindas para trabajar y todo era de color rosa, hasta que me empecé a dar cuenta, que el rosa se empezó a poner negro… y…

¡BAM! Chau sueños de grandeza.

Ahí, bajé de la nube junto con mis expectativas y, obviamente, estuve llorando durante un mes, porque pensaba que era una flor de pelotuda, más inútil que una planta de lechuga y que nunca jamás iba a lograr absolutamente nada en la vida.

A eso le sumamos, que me estuve rodeando de gente HIPER MEGA talentosa, lo que alimentaba muchísimo más a mi estúpida inseguridad, que, hasta el momento y como siempre, era mi peor enemiga.

Una vez alguien me dijo que yo era una persona muy impredecible, que un día, me despertaba y podía saltarte con cualquier cosa.

Al principio lo tomé como un insulto, me ofendí un poco. Después lo tomé como algo bueno, porque en mi cabeza lo traduje a “WOHOOOOO, soy una montaña rusa! :D”

Claramente, cuando en mi cabeza se disparó la idea de ser una montaña rusa, a la persona la dejé de escuchar, y me concentré en imaginar un parque de diversiones con millones de juegos que captaran mi personalidad. Si, colgué, como de costumbre.

La cuestión es que las palabras de esta persona, volvieron a mi cabeza, el día que abrí los ojos a las 6 de la mañana y lo primero que pensé fue “quiero renunciar”.

Estuve un par de semanas dándole vueltas al asunto, porque, como se imaginan, apenas dije eso, mi inseguridad volvió otra vez a cahetearme:

"TARADA, cómo vas a renunciar!? Flojita. Boluda."

"¿Cuando tengas hijos como vas a hacer? ¿¡EH!?"

"Además para renunciar, tenés que esperar a conseguir otro trabajo."

"No quiero esperar."

"BUENO, SOS UNA BOLUDA."

"Callate. Basta. Renuncio."

"No, no renuncias."

"Si."

"No."

"SI, ME CHUPA TODO UN HUEVO."

Y después… "Bueno, te quería decir que, estuve pensando y… bueno… este mes va a ser el último que trabaje en la agencia".

"Bueno… una pena".

Al principio me sentí… mal. Floja. Con ganas de llorar. Horrible. Muerta. Pelotudísima. Tarada. Inútil… pero libre.

Sentí que tenía un kilo de rocas aplastándome la cabeza y, por fin, había tomado el valor para sacármelas de encima.

Y justo acá se produce toda la magia

Siguiendo el patrón que me caracteriza, lo que debería haber pasado automáticamente después, es que me arrepintiera y me quisiese morir. Me tratara de estúpida por haber renunciado y me castigara con millones de insultos y tendencias autodestructivas, como pedirme dos kilos de helado y terminarlos en media hora.

Pero no.

Cuando la gente me preguntaba “¿y ahora que vas a hacer?”, contestaba con una sonrísa de oreja a oreja, “no sé, trabajaré freelance e…

(atenti a como terminé la oración, que se mueren, porque ni yo lo puedo creer)

iré hacia dónde me lleve el viento”.

Y así fue como me di cuenta que la inseguridad, ya no era mi peor enemiga, de hecho, no sé por qué, la sentí exactamente como todo lo contrario. No tener la seguridad de lo que iba a pasar con mi vida en las próximas me hizo sentir tan bien que no lo podía creer.

Finalmente, mi inseguridad de toda la vida, se tuvo que meter un poco la lengua en el orto.

Y no sé, hoy estoy acá, mañana estaré allá y dentro de una semana, viajo al espacio, que se yo.

De lo único que estoy segurísima, es de que nunca jamás se sintió tan bien, sentirse insegura ;)

Mad men

Esta debe ser la prueba número 10000500069, de que tengo un imán para las situaciones bizarras y extrañas.

No es la primera vez que pasan cosas en la parada del 175… ¿estará embrujada? ¿Será una dimensión paralela? Habrá que investigarlo…

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Historias de un viernes muy normal #1

Ayer trabajé desde casa y por eso, hoy me costo HORRORES, salir a la mañana.

El despertador sonó a las 6 a.m, y luego de luchar 25 minutos contra él, me desperté.

Antes que nada, quiero que sepas que siempre me despierto temprano. Doy muchas vueltas a la mañana, me baño, me peino, me maquillo, desayuno, miro series. Si, leíste bien, miro series, etc.

Generalmente, mi rutina consiste en despertarme a las 6.30, prepararme y a eso de las 8/8.30 caminar las 30 cuadras que me separan del subte, para tomarlo y llegar a la oficina.

Con estos días de calor, intento despertarme y salir un poco antes, para poder  tomar el 140, que tarda como DOS MALDITAS HORAS en llegar hasta microcentro.
Pero el sacrificio lo vale, viajo sentada, lo que significa que puedo dormir la siesta, y lo mejor de todo, viajo con aire acondicionado. Así que llego fresca como una lechuga a la oficina.

Ese era el plan para hoy, despertarme más temprano, salir antes y estar tipo 8 arriba del colectivo. Pero cuando se me rompió la planchita, me di cuenta que el destino tenía otros planes para mi.

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13 H

Todo el mundo sabe que mi vecindario es totalmente ridículo y esta lleno de gente muy trastornada.

Suelo quejarme de que todos mis vecinos, son viejos locos y babosos que trafican órganos y se alimentan de sangre humana para vivir, porque NUNCA JAMAS mueren.

Pero, por alguno de esos milagros de la vida, hace poco más de un mes, murieron tres hermanas que vivían en mi mismo piso. Pobres mujeres, ya no daban más.

Estas tres hermanas nunca se casaron, nunca tuvieron hijos. Nunca nada. Eran ellas tres… con ellas tres.

La cuestión es que cuando muerieron, su departamento quedó vacío y en el olvido de todos los vecinos… Hasta el día de hoy.

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Sin desayunar

Ayer a la noche se corto la luz en el barrio.

Fue un corte bastante grande y… bueno, sorpresivo. 
Me encantan los 5 minutos que transcurren después de un corte de luz, la oscuridad y el silencio invaden la vecindad, y eso hace mucho ruido. WAAAAAAAA, se escuchan los gritos de los nenes que entran en tus oídos como pequeñas astillas de vidrio.

Estaba trabajando, así que maldije la oscuridad unos dos minutos y después me tire en la cama con mi gato a reírme y disfrutar de la situación, que me resultaba muy graciosa, no se por que. Capaz eran los nervios.
Contrario a lo que pensé, me costo bastante dormirme, así que para llamar al sueño, use como carnada el dulce Candy Crush. Funciono a la perfección, 3 vidas y ya los párpados me pesaban 5 kilos cada uno.

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